La Gallina y otros cuentos de Federico García Lorca
Hay artistas que conviven toda la vida con una única disciplina, y hay otros que nacieron para romper el molde cada vez que alguien trata de encasillarlos.
Federico García Lorca pertenece, sin duda, a estos últimos.
Porque si algo hemos aprendido mientras editábamos este libro es que, para Lorca, escribir y dibujar no eran actividades estrictamente separadas. Sus cuadernos están llenos de figuras que parecen salidas de sus propios textos: arlequines, marineros, monstruos y santos que conviven con versos tachados y anotaciones al margen.
Quien llegue a estas páginas esperando encontrar al Lorca ya consagrado por la historia se sorprenderá al descubrir, en cambio, a un joven artista que ensayaba, que probaba caminos y que seguía explorando el alcance de su propio talento, con toda la vitalidad y el riesgo que eso implica.

